viernes, 17 de marzo de 2017

En la clase con Internet: el portafolio digital.

La presencia permanente de los dispositivos móviles en las aulas universitarias motiva a un replanteamiento constante del empleo de estos dispositivos, en especial los celulares. Prohibir su empleo no es solo negar su existencia sino distanciarnos cada vez más de la realidad tecnológica.

Es fácil verificar como su uso inadecuado durante la clase, genera una profunda distracción de la atención. Pero el celular es un medio que está con los estudiantes y profesores, va con nosotros a todas partes y esta cualidad se traduce en la mayor ventaja para su selección en la clase.

Con el celular los estudiantes responden preguntas en línea a modo de autoevaluación de un tema con el empleo de Socrative, como explicamos en una entrada anterior.  Pueden crear un documento en Google Drive, trabajar en línea entre varios compañeros y mostrar sus resultados al instante. Tienen la posibilidad de consultar multitud de servicios en línea como traductores, enciclopedias entre otros que intensifican el trabajo pedagógico. El caudal de posibilidades es infinita y depende en gran medida de la preparación del profesor para seleccionar estas herramientas, como también de la disposición e interés de los estudiantes, sin olvidar los requerimientos técnicos necesarios.

El portafolio digital del estudiante.

Una de las vías de aprovechar tanto los dispositivos móviles, la conexión a internet y la multiplicidad de medios es a partir de la creación de un portafolio digital. Las fotos que los estudiantes toman a las pizarras, las que hacen a resúmenes de trabajos, a páginas de libros, o las que se toman con otros compañeros de clase o fuera de esta por lo general se almacenan en la memoria del celular y después se deben borrar por el consumo de espacio.

A su vez los resultados de las búsquedas de artículos, libros y otros recursos, van a parar a memorias USB, llenas de virus y olvidadas en muchas ocasiones, con la consiguiente pérdida de tiempo e información. Con la creación de un portafolio digital, donde la información pueda ser clasificada en carpetas, etiquetada y además compartida en redes sociales o por medio de correo electrónico, se pueden evitar los procesos traumáticos de la pérdida de datos

Desde hace algunos años empleo con mis estudiantes universitarios una excelente agenda denominada Evernote. En ella se almacena y organiza toda la información que deseemos en todos los formatos existentes. Se realizan copias en la nube y se guarda en el celular lo que necesitamos, incluso solo una parte de la nota y no todo el contenido. La agenda es multiplataforma, lo que facilita aún más su acceso. Si trabaja desde su ambiente Web, o su versión en una computadora de escritorio o desde el dispositivo móvil, todas se sincronizan entre sí, sin necesidad de activar un comando realice esta tarea.

La utilidad de esta agenda en el trabajo con los estudiantes, nos llevó a crear en el 2013 el Mooc: “Evernote un recurso insustituible en la enseñanza” que al estar alojado en Facebook en un grupo público, cuenta hoy con más de tres mil participantes. 

Como producto de dicho Mooc, se publicó un libro con licencia (by-nc-nd) donde se describen 33 ideas sobre su empleo en clases. El libro se puede descargar desde este enlace 

Con esta agenda los estudiantes pueden archivar todos los documentos, desde fotos, videos, hasta presentaciones, archivos en formato de texto y otros. Otro punto importante es la clasificación con etiquetas, la creación de libretas o directorios donde pueden colocar las notas. Para no acceder varias veces a la misma nota con el consiguiente consumo de Internet, estas libretas se pueden descargar a la memoria externa del celular y consultadas sin conexión.

En otros tipos de actividades Evernote actúa como recopilador de trabajos y evaluaciones, evitando emplear el correo electrónico. Para ello el profesor crea una libreta pública a la que los estudiantes envían sus trabajos. Por su carácter público todos verifican que su trabajo se puede leer en la libreta, conjuntamente con los de los otros estudiantes. Esta es la forma que empleamos para recopilar las evaluaciones de los Mooc que realizamos en Facebook.

Otra forma de emplear esta agenda es a través de la creación de una biblioteca digital que profesores y estudiantes pueden construir en cada etapa del curso. Con ella además de favorecer la actualización permanente, se mantiene el vínculo con todos los estudiantes, aun cuando terminaron nuestra asignatura o incluso la carrera.

Captura de pantalla de la libreta "Lecturas de la semana"
Un ejemplo de este tipo de biblioteca es la que desarrollo desde hace varios años llamada “Lecturas de la semana”. En ella agrego todo tipo de información relacionada con las tecnologías, con la enseñanza y en general todo lo perteneciente a la educación. En estos momentos la biblioteca se acerca a los 700 enlaces, cien etiquetas y una variedad de información que se puede trasladar en el celular o consultar en la nube. Otra ventaja es que cualquier persona puede consultar en línea la biblioteca o descargarla completamente, sin costo alguno, ni necesidad de pedir autorización. El enlace es bit.ly/lsemana

Evernote tiene una versión gratuita que permite almacenar hasta 40 megas por mes. Pero cuando se enlazan libretas externas o de otros propietarios estas no se toman en cuenta en la suma de datos.

Como portafolio digital, Evernote  facilita la organización de la información e incrementa la seguridad en el almacenamiento de datos, además de favorecer la organización del estudiante. Como medio, en la clase mejora el interés y la motivación por la asignatura, además de incorporar a su sistema personal de aprendizaje un nuevo recurso de carácter versátil.

martes, 7 de marzo de 2017

Lo bueno, lo malo y lo feo de las redes sociales. Parte tres final

Después de comentar sobre lo bueno y lo malo de las redes, me queda para el final lo feo. Algunos lectores pueden considerar que lo malo y lo feo en las redes tienen la misma connotación. Sin embargo lo anterior no me limita a intentar separar un calificativo del otro.

Lo malo de las redes se expresa en la forma en que se interactúa en ellas y las consecuencias que esto tiene entre los que las empleamos. En lo malo valoramos el sexting, el grooming, la perdida de privacidad y de tiempo, la falta de intimidad, el spam, los virus y troyanos, así como la suplantación de identidad, los contactos peligrosos, el sedentarismo, la obesidad, el aislamiento social y el ciberbullying, entre otros.

Si lo malo se expresa de ese modo, cómo se manifiesta lo feo

Este calificativo tiene que ver en la manera en que se establecen normas, regulaciones y prohibiciones que en vez de favorecer el trabajo con las redes y su acceso, llevan a todo lo contrario. Algunas personas se esconden detrás de ellas para crear todo un conjunto de regulaciones que siempre son olvidadas. No me opongo a las regulaciones, pero si a aquellas que prohíben la libertad de expresión, las que demuestran rechazo a las redes porque alguna vez los dirigentes de la sociedad fueron criticados o quedaron expuestos en sus actos ilegales. Me opongo también a aquellas críticas a las redes que buscan por cualquier vía suprimirlas, limitarlas o impedir que sean empleadas por los ciudadanos.

Lo feo de las redes no tiene que ver directamente con ellas, se apoya en un grupo de factores como es el caso de la visión que cada institución educativa tiene de la utilidad de las redes. También influyen los intereses de profesores, padres de familia y los directivos escolares, sin dejar de lado los recursos disponibles. El listado se hace mayor cuando lo relacionamos con el estado y la sociedad en general.

La mayoría de los estudiantes aprendieron el manejo del celular y el de las redes sociales fuera de la escuela. Los profesores hicieron lo mismo, por lo que ambos no sienten la necesidad de trasladar ese aprendizaje a la institución escolar. No podemos exigir a los maestros que enseñen con las redes, cuando ellos aprendieron sin estas. Debemos entonces enseñarles las ventajas y desventajas, para que pueden hacer un uso adecuado.
Los maestros no fueron preparados para enseñar el uso correcto de la redes, no tienen el tiempo suficiente para hacerlo y pocos currículos escolares contemplan asignaturas o competencias transversales donde estos temas sean obligatorios. Se insiste más en los problemas que pueden acarrear el uso de las redes, que en la educación para evitar dichos problemas.

Algunas ideas para el empleo de las redes

Prohibido prohibir. Prohibir el uso del celular o el acceso a las redes entre los adolescentes, refuerza la necesidad de descubrir qué se “esconde” detrás de la prohibición. Es más sensato educar en su uso, que prohibir el empleo.

No preocuparse por participar en más redes. Cada red tiene características diferentes, algunas nacen y mueren con rapidez, otras se mantienen estables. Las razones para seleccionar una u otra no están escritas, depende de las necesidades, gustos y preferencias de cada persona. También influyen las habilidades de cada individuo en el manejo de los dispositivos, el acceso a Internet y en el manejo de las redes. Participemos en aquellas que nos reportan utilidad y descartemos las que son por moda o para seguir a pocas personas. 

Si un día no accede a las redes pierde muy poco o nada. Lo que no se leyó en un momento, no necesariamente es lo más importante. Si así fuera lo recibiríamos por varias redes o incluso de manera personal. Algunas redes son tan efímeras que no es necesario recuperar todos los mensajes. Es preferible leer los nuevos, que emplear tiempo en los anteriores.

No ponerse como meta dedicar un día en específico o una hora determinada para acceder a las redes, ellas no se rigen por calendarios. Las redes están activas todos los días y como mencionamos antes sí la información es tan importante la recibirá por varias vías.

Integrar las redes con recetas al estilo ITFFF. Es un servicio donde con pequeñas “fórmulas” se puede distribuir la información de una red en otras.

Emplear servicios que permitan visualizar los mensajes de varias redes en una misma pantalla. Desde hace años utilizo Yoono, que es un excelente administrador para varias redes sociales y se instala como complemento en casi todos los navegadores. Con Yoono se puede acceder a las cuentas de varias redes y leer con mayor rapidez los mensajes, concentrando la atención en una única pantalla.

Seleccione aquellas redes que le resultan más útiles. Sí desea estar al tanto de un tema emplee aquella red que proporcione ese tipo de información. Empleo Twitter y sigo a las personas que ofrecen la actividad que me interesa. Para crear una comunidad de aprendizaje empleo Facebook, que también me es de gran utilidad para recordar los cumpleaños de mis amigos. Si es un mensaje puntual, nada mejor que un servicio de mensajería instantánea como Whatsapp o Telegram. 

En resumen las redes existen, existirán y nuestra tarea como educadores es emplearlas con un sentido práctico, trasmitiendo sus ventajas y enseñando cómo evitar sus inconvenientes. 
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